TEMA
6 - El discurso sobre la naturaleza: cuestiones de filosofía ambiental
Existen
dos grandes corrientes de pensamiento a lo largo de la historia, la primera es
defendida por la modernidad, en concreto, por autores como Descartes o como
Bacon. Esta clase de pensamiento busca desvincularse de la naturaleza para así,
poder dominarla, el ser humano es preso dentro del mundo natural, por ello,
intenta romper con él mientras lo domina a placer. Sin embargo, había comentado
que existía otro gran discurso el cual es contrario al anterior, este defiende
una convivencia con la naturaleza, es
decir, buscar la armonía del ser humano con respecto al mundo natural. Este
pensamiento tiene serias repercusiones en el mundo como lo conocemos ya que no
habría industrialización, esto es debido a que este pensar no contrapone la
idea del ser humano con la naturaleza, es decir, no son opuestos sino que el hombre
pertenece a ese entorno.
Bruno
Latour tiene su discurso propio, este filósofo se posiciona frente a las dos
grandes corrientes del pensamiento ambiental
para decir que los conceptos que se tratan pertenecen a diferentes
categorías: hombre naturaleza, tecnología.
Los pluriversos de William James
suponen todas las maneras en que puede componerse el mundo. Esto tiene una
serie de consecuencias que se aprecian cuando debatimos acerca de crisis
ecológicas o de cambio climático, por poner un ejemplo. La política del siglo
XXI sigue dependiendo en gran medida de cómo conseguir unificar lentamente lo
que el esquema de la naturaleza ha unificado prematuramente.
Práctica 6:
Analiza un discurso sobre la naturaleza
En esta práctica trataré de exponer la
visión de la naturaleza y, en definitiva, el mundo natural según Descartes ya
que en este ejercicio se pretendía dar cuenta del pensamiento de un autor
clásico acerca de la idea de la naturaleza. He sacado la información de un
artículo llamado “Descartes y el concepto de leyes de naturaleza” de Daniel
Alberto Ruiz Suarez, perteneciente a la Universidad de Antioquia.
El filósofo racionalista del siglo XVII
comienza con la noción moderna de las leyes naturales, esto supuso una
revolución en el mundo científico de la época. Por vez primera, las leyes de la
naturaleza son objeto de la física, a estas se les impone la matemática y, por
tanto, se dan como universales. Esta noción rompe con el presunto carácter que
poseían estas leyes en siglos pasados ya que las anteriores provenían de la
concepción aristotélica, es decir, de la época de la Grecia clásica. Descartes
pretenderá revocar la física aristotélica con su propuesta moderna, para lo
cual toma como base y modelo las explicaciones de la geometría, disciplina que
denota distinción, certeza y evidencia.
Con Descartes comienza el mecanicismo en
la ciencia, este autor es fundamental tanto en la filosofía, como más conocido
es, pero también fue extremadamente relevante en el ámbito de la medicina
(glándula pineal) y de las matemáticas (ejes cartesianos). El mecanicismo
cartesiano hace que la ciencia del momento empiece a ver el mundo como algo
calculable, se pretenderá explicar la estructura del universo para su mayor
comprensión y así, poder ser dueño de él. Los elementos destacables de esta
propuesta serían, por un lado, la necesidad de una causalidad explicativa y,
por otro lado, el concepto de regularidad en la naturaleza. Las leyes de la
naturaleza además de su reiterado carácter causal y explicativo tienen otra
faceta, la imperativa y codificadora, es decir, que las leyes impuestas a la
naturaleza significan que la naturaleza manifiesta cierto comportamiento
regular el cual se puede sintetizar en una ley o axioma, pero la formulación
del mismo debe cumplir importantes requisitos de universalidad.
Las
leyes de la naturaleza son tres: La primera es reza lo siguiente, cada
cosa permanece en el estado en el que está mientras que nada modifica ese
estado. La segunda ley de la naturaleza dice que todo cuerpo que se
mueve tiende a continuar su movimiento en línea recta y, por último, la
tercera expone que si un cuerpo en movimiento choca con otro más fuerte que
él, no pierde nada de su movimiento¸ ahora bien, si encuentra otro más débil y
que puede mover, pierde tanto movimiento como comunica al otro. Estas leyes nos
suenan, pero no en boca del filósofo francés, no, sino por Isaac Newton. Este
siguió con el trabajo de Descartes para continuar con la búsqueda de leyes
universales en el universo. A decir verdad, Descartes implantó esa necesidad de
utilizar leyes para comprender las regularidades de la naturaleza, aunque las
leyes planteadas por Descartes no tuvieron mucha acogida entres los
intelectuales del momento dejó su semilla plantada en la filosofía
experimental.

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